miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sentencia

¿Qué es el deseo? ¿Egoísmo? ¿Muestra de entrega?
¿Y de quién eres esclava? ¿Del deseo? ¿Del Amo? ¿De ambos?
¿Dependencia? ¿Entrega? ¿Dependencia y entrega?

"Oooooorden en la sala!!!! Pum! Pum!
Me retiro a dictar veredicto y sentencia."

Salto del abismo en el que estaba acomodada. Me callo. El juez del Tribunal superior de Justícia psico-emocional de mi Casa está deliberando.
Pasan días. Intento averiguar por sentido común qué puede estar maquinando el juez. Pero no hay manera. Abandono. No soy juez. Espero... Pero mi cabeza siempre en marcha. Pasa una mosca. Me la quedo mirando. Me fijo en sus alas y de repente me viene un razonamiento a la cabeza:

La teoría está clara: Primero de todo es el deseo de mi Amo y luego (y si encarta) el mío. ¿Entonces porqué hace días que a momentos siento mucho mi deseo y mi necesidad brutal de satisfacerlo? ¿Y siempre hablando de mí? Y lo más jodido es que me siento fatal por ello....
Pienso. Busco en los archivos del fondo del armario hasta que finalmente lo encuentro: "Manual para ser la perfecta esclava de tus deseos", Ed. Liebre de Abril de las primaveras románticas escaldadas.
Joder! Claro! Puñetero libro de la adolescencia. No sé porqué leñe aún lo guardo...
Enseguida saco del bolso mi Biblia: "Ser libremente esclava". Ed. Se vive HOY.
Comparo los libros y encuentro la frase lapidaria en mi Biblia: "Si el deseo (que no las fantasías) lo imaginas, le das forma y lo esculpes tú, acabarás siendo esclava de él". Touché! Pero la siguiente aún me da más en el cogote: "Si lo guardas sin forma exacta, lo centras y lo educas (te recuerdo que el trabajo te corresponde a tí hacerlo), será la fuerza que te ayudará...", ¿a qué? "... a que tu entrega sea total, sincera y real...". ¿Eing? "..., porque no serás más esclava que de tu Amo y SUS deseos, siendo este tu único deseo REAL pudiendo ser así completamente libre." ¡Anda la Virgen Santa del Sagrado Prepucio Bendito! ¡Ahora lo entiendo todo!
Si me dejo llevar sólo por el deseo y le dejo campar a sus anchas (vamos en plan romanticón y ñoño) me convertiré en un ser completamente egoísta y angustiado, entregándome, sí vale, pero también esperando con la mano extendida y sintiéndome con el derecho de EXIGIR correspondencia, o sea entrega CONDICIONAL. Entoceeeees seré esclava de mis deseos y no de mi Amo!!! ¡¡¡Ja!!! Qué retorcidos eran los que leía en mi adolescencia. Estos autores modernos se nota que han viajado, han leído mucho y conocido más mundo...

Pero busco sobre la dependencia y la entrega y no encuentro mucha cosa más que una frase en la portada:
"No necesitamos a nadie para saber quienes somos, pero sí para vivir lo que somos."
Más claro agua: Dependemos a parcelas. Y poco tiene que ver con la entrega y la intensidad que yo pueda llegar a SENTIR hacia el Amo!!!. Buffff!!! Respiro tranquila.
Enciendo la hoguera, tiro el libro en él y al caer leo la dedicatoria: "De los queridos fantasmas, con todo el cariño del mundo". No puedo parar de reír...

De repente me avisan que el Juez ha dictado sentencia: Culpable. Condenada a vivir mi esclavitud masoquista como oveja negra y con un tratamiento intensivo para desengancharme de la MMEESS (la droga "masoquismo emocional sustantivo" que me tomo desde la infancia) teniendo que pasar el mono "a pelo".

YUPIIIIIIIIII!!!!!! Ehem....

miércoles, 30 de julio de 2014

Sub-space

Mucho se habla de ello, pero aquí expongo mi experiencia.
Cada sumisa (o sumiso) lo puede manifestar de diferente modo. Tiene que ver mucho con lo que esta persona lleve en su interior. En cierto modo me lo imaginaba como algo mísitico, como una especie de trance donde las flautas y los tambores sonaban cual ceremonia étnica. Pero la realidad ha sido muy distinta.
Mi sub-space se manifiesta con una resistencia a perder el control y de huida hacia adelante. Me imagino que estoy viviendo en un lugar paradisíaco y con una persona perfecta. Idealizo cada minuto de lo que mis ojos pueden ver, pero en mi interior siento una zozobra de magnitudes importantes.
Siento que necesito de cuidados y cariño extra, y si no me lo dan lo doy yo para así sentir la reciprocidad.
Hasta que despierto y me doy cuenta de mi exceso de "vainillismo" (que rechazo de manera sistemática), y empiezo a entrar en un bucle complejo. Es ahí donde creo que una sumisa necesita más de la figura del Dominante o Amo. Y el porqué es muy sencillo: la sumisa necesita de nuevo la referencia para ir volviendo poco a poco a la realidad.
En mi caso, necesito la firmeza de mi sádico que éste frene mi exceso de mimos. Necesito que de un modo paulatino, me vayan cogiendo de nuevo por los pies y me hagan aterrizar.
Es más, el Amo no debe involucrarse en el estadio de la sumisa, so pena de caer en una espiral que puede llevar a ambos a perder el norte de la relación.

Cuando demando, no es por capricho. Cuando demando es por necesidad.

Esto que cuento lo experimenté hace un mes, pero al no reconocerlo enseguida y no manifestárselo a mi Dominante, me costó Dios y ayuda recuperarme de ello. Hoy, recién llegada y en tan solo 24 horas después de aterrizar de mi visita, y tras una charla interesante con quién debía, finalmente me he percatado de ello: tengo una fuerte tendencia a sufrir los efectos del sub-space y si no lo acepto al momento por el terror a perder el control, a posteriori, en la soledad de mi vida, pago caras las consecuencias.

La próxima vez me dejaré llevar, no hablaré durante horas si es lo que necesito y él sabrá finalmente el porqué.

No escondais lo que sois, ni lo que vivís. El momento es el momento y lo que se vive en ese instante no se puede postergar, porque las consecuencias pueden ser peores.

Siempre aprendiendo, siempre evolucionando...


viernes, 4 de julio de 2014

Mercados

Desde hace unos meses que vivo mi sumisión de un modo distinto al que he llevado hasta ahora. En el camino vas avanzando, y te das cuenta de que esto no deja de ser un camino como las tarjetas de crédito, o sea "personal e intranferible".
Personalmente es el aspecto psicológico de mi sumisión el que más me interesa... Como evoluciono como ser humano, y mi blog es prueba de ello. O al menos, es lo que intento.
Porque la sumisión si se vive únicamente desde la emoción (obviando la parte práctica que se puede sacar de todo ello, es decir, el aprendizaje), es entrar en un camino de compleja salida, pues te pierdes, complicando excesivamente salir victorioso de ella.

Los detalles y emociones desbordantes, los dejo en los momentos que vivo, con quién los vivo, o en mis poesías.

A los largo de estos meses he visto cosas que me han hecho llegar a una conclusión: El camino más íntimo es el que se vive dentro, y el collar de sumisión que más luce, es el que se siente.
No hace falta más. El resto parece un culebrón al más puro estilo venezolano.
Yo misma caí en el error de vapulear a los cuatro vientos lo mal que estaba porque había tenido una mala experiencia, y el resultado final fue encontrarme con individuos que cual vampiros, se quisieron aprovechar de mi momento de debilidad para manipularme a su antojo.
El sentir no está a la venta, y no somos mercancías...

Señores, esto no es un mercado...

Debemos ir con mucho cuidado con lo que decimos, pero sobretodo, cómo lo decimos, pues el mensaje es tan importante como el tono. Y eso abarca todos los sentidos.
Debemos pensar muy, muy bien lo que vamos a decir, y cómo lo vamos a decir.

La vehemencia puede ayudar en los momentos de "defensa personal", para enseñar los dientes si hace falta, pero para el resto, paciencia...

Y si no, mejor disfrutar del silencio


lunes, 30 de junio de 2014

Aquí, de nuevo...

Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que escribí.
El acoso recibido mermó mi voluntad de escribir, de mostrarme.
También vivir, conocer, y saber más a cerca de este mundo a todos los niveles, es una de las mejores formas de inspirarse.
He conocido a multitud de sumis@s, Dominantes, y muchas mentiras, lo que hace que valore más lo real que me rodea.
Y ahora toca de nuevo reflexionar. No reflexionaré sobre lo que fuera de mí he encontrado, pues las experiencias vividas han sido terriblemente frucíferas. Sí que reflexionaré sobre las conclusiones finales.

A los que hayan dejado de leerme, les digo adiós, y los que ahí siguen, les doy las gracias.

Hasta muy, muy pronto.

Mimishu.

lunes, 31 de marzo de 2014

Conversaciones y revelaciones...




Tremenda conversación la de hoy mantenida con un Dominante. Y digo Dominante (con mayúsculas), porque me ha transmitido, ante cualquier otra cosa, una dignidad a su rol, que al lo largo de estos casi 18 meses, a penas he logrado oír decir otros que se creen semejantes a él.

Y ya no hablo de lo que significa la sumisa y su entrega para las personas dominantes, que de eso estamos muy cansadas de oír; estoy hablando de como se siente un Dominante en su papel como tal.

Nunca he deseado a un Dominante "perfecto" (pues me provocan desconfianza) y que alardee de gran experiencia o seguridad, sino un Dominante humano, capaz de asumir sus errores ante él y ante mi, con grandes dosis de HUMILDAD, aceptando que en ocasiones se siente inseguro aunque no me lo muestre exageradamente o con detalles como yo lo haría, pues es aprendiz en determinados momentos del camino lo que me demuestra la avidez de continuar aprendiendo...
Todo ello, no hace que vea a un Dominante menos Dominante, sino todo lo contrario. Hace que vea a un Dominante de valor lícito a la hora de guiar.
No es la primera vez que me ocurre, pues con el último Dominante con el que estuve, la cosa fue por esos derroteros (los que leíais el anterior blog, lo sabéis), pero dados los últimos acontecimientos ocurridos en mi vida, me resultaba difícil creer que lo que había oído y sentido, era real.

Esta frase que me ha dicho: "Pero, posiblemente, lo que él ofrece, nunca igualará las ansias de conocimiento y de aprendizaje de la sumisa" ha resonado muy dentro de mi, porque una de las cosas por las que me culpaba por mi último fracaso es por ésa avidez, ésas ansias de aprender que siempre me persiguen.


jueves, 27 de marzo de 2014

Reconociendo sensaciones

Reconozco que soy puro fuego. Y no me refiero al plano sexual.

En la mayoría de las ocasiones, son mis propias emociones las que me desbordan, me queman, seguramente provocado por una hiperactividad mental, junto con una educación muy escasa en cuanto a la contención ese sentido.
En mi familia (llena de dominantes desbocados), el control emocional ha sido la gran asignatura pendiente, sobretodo en cuanto a nuestros progenitores, por lo que alguno de sus vástagos (léase mi caso), nos las estamos viendo y deseando para no caer en sus mismos errores o, inclusive, para deshacernos de sus patrones de conducta.
Cuando pierdo el control de mis emociones, se despiertan todas las alarmas, dejando la vía abierta a que el nerviosismo y la ansiedad se apodere, y la lucha para recuperar el control me deja completamente agotada, en la mayoría de las ocasiones.

Pero todo ello cambia radicalmente cuando me centro en mi naturaleza y sentimiento de sumisión. Se levantan los diques que que controlan el cauce de las emociones, es el agua que mesura que el fuego no queme mi bosque interno. Es en ese momento donde me reconozco en el centro, mi mirada se torna baja, sin alteraciones, mi tono de voz se modula, la respiración se torna relajada, mi voluntad de control desaparece sintiéndome en el fluir de las circunstancias. Dejo de sentir la necesidad de demostrar, pues simplemente SOY, ni de argumentar, pues el lienzo de los actos hablan por sí solos. Es en ese instante donde observo los hechos, al Dominante, siendo muy consciente de cual es mi lugar.
Es en ese instante donde me siento en casa.



domingo, 23 de marzo de 2014

Adiós fu.... Pero gracias.

Inevitable fin de semana de reunión familiar.

Después de un tiempo sin contacto alguno del que considero fue mi Dominante durante más de 13 años, miras atrás, y ves todo el camino recorrido hasta este momento.

A veces es bueno decir adiós a las personas, pero haciendo una profunda reflexión posterior a cerca de todo lo que has vivido y aprendido.

Liberación de una situación que se había convertido en algo parecido a una prisión. Una liberación que hizo reconocer mi condición de sumisa y entender que debía colocarla en el lugar lícito que le correspondía. Y, por supuesto, no debía ser a ningún miembro de mi familia, excepto en momentos puntuales.

Esta canción de Adele reflejó el momento en el que desaparecía de mi vida, para emprender la suya propia.

Hoy, un año y medio después de la despedida, la he vuelto a escuchar, y continúa despertando la determinación de haberle dicho "Adiós" con la cabeza bien alta.

Y lo tengo claro: deseo caminar, experimentar, aprender, crecer sin límites, cayéndome y volviéndome a levantar, entregarme, vivir el sentimiento que siento hoy, aquí y ahora...
Pero solamente con la persona cómplice y lícita a mis ojos...